Llevaba más de 15 años con una dentadura postiza completa en la arcada superior, heredada de un problema periodontal que arrastraba desde joven y que nunca se trató a tiempo. La prótesis se movía al hablar, se me caía en momentos incómodos, y había dejado de comer ciertos alimentos casi sin darme cuenta. Esto es cómo fue todo el proceso hasta terminar con una prótesis fija sobre 6 implantes.
Mes 1: la decisión, después de años dándole vueltas
Fui a tres clínicas distintas antes de decidir. En la primera me hablaron directamente de all-on-4, con un presupuesto de unos 8.000 €. En la segunda, tras el TAC dental, me explicaron que mi hueso permitía optar por all-on-6, con una distribución de carga que consideraban más segura a largo plazo dado que era una persona relativamente joven (52 años) con muchos años por delante de uso de la prótesis. El presupuesto ascendía a unos 10.500 €, financiable a 24 meses sin intereses. En la tercera clínica me ofrecieron un precio más bajo, pero al preguntar por la marca del implante y el material de la prótesis definitiva, las respuestas fueron bastante vagas, así que la descarté siguiendo el consejo de comparar presupuestos con el mismo nivel de detalle en todos los sitios.
Me decidí por la segunda clínica, sobre todo por la claridad con la que me explicaron por qué recomendaban 6 implantes en lugar de 4 en mi caso concreto.
Mes 1, semana 2: el TAC y la planificación digital
El estudio con TAC dental fue más detallado de lo que esperaba: además de valorar el hueso, hicieron un escáner intraoral y me enseñaron en una pantalla cómo quedaría, aproximadamente, el resultado final antes incluso de empezar. Fue la primera vez que sentí que «veía» el final del proceso, lo cual ayudó bastante a decidirme con confianza.
Mes 1, semana 4: el día de la cirugía
Esta fue, sin duda, la parte que más nervios me generó, aunque también la que mejor resultó. Al tener que extraer varios dientes remanentes que aún conservaba (en mal estado, pero presentes) y colocar los 6 implantes en la misma sesión, la cirugía se planificó con sedación intravenosa, no solo anestesia local. Todo el proceso, entre la preparación y la propia intervención, duró algo más de dos horas, aunque apenas soy consciente de ese tiempo real por el efecto de la sedación. Al despertar, ya tenía colocada una prótesis provisional fija atornillada sobre los 6 implantes: pude ver, ese mismo día, cómo quedaba mi sonrisa con dientes fijos por primera vez en muchos años.
Los primeros días: más inflamación de la que había vivido antes
A diferencia de lo que había leído sobre implantes unitarios, en mi caso la inflamación fue considerablemente mayor, algo que la propia clínica me había anticipado dado el número de intervenciones simultáneas (extracciones más colocación de 6 implantes). Los primeros tres días fueron los más duros: dieta completamente líquida y triturada, hielo casi constante en las mejillas, y una medicación bastante más pautada que la que recordaba de tratamientos dentales anteriores. A partir del cuarto día, la mejora fue notable y progresiva.
Semanas 2 a 4: adaptación a la prótesis provisional
Aunque fija, la prótesis provisional tenía un tacto distinto al que tendría la definitiva, y noté cierta dificultad inicial para pronunciar algunos sonidos, que fue desapareciendo con la práctica en cuestión de un par de semanas. Comer seguía siendo un reto con ciertos alimentos, algo que la clínica me había advertido que era esperable durante esta fase provisional.
Meses 2 a 5: la espera de la osteointegración
Con 6 implantes sometidos a las fuerzas de una prótesis en función desde el primer día, las revisiones periódicas (cada 4-6 semanas) cobraron más importancia de la que había imaginado. En una de ellas, se detectó un ligero aflojamiento en uno de los tornillos de la prótesis provisional, que se resolvió en la misma visita sin mayor complicación, aunque reconozco que en el momento me generó cierta preocupación innecesaria.
Mes 6: confirmación de la integración y toma de medidas finales
Pasados los seis meses, con los 6 implantes correctamente integrados, se procedió a la toma de medidas definitivas para la prótesis final, un proceso que en mi caso incluyó varias pruebas intermedias (estructura, después con los dientes montados sin cerámica final, y finalmente la prótesis terminada) para ajustar tanto la mordida como la estética antes de la entrega definitiva.
Mes 7: la prótesis definitiva
La prótesis final, una estructura híbrida de titanio con dientes de composite sobre una base de circonio, se colocó a los 7 meses desde la cirugía inicial. La diferencia con la provisional fue notable, tanto en el ajuste como en la sensación al masticar, mucho más firme y natural de lo que había tenido en años.
Un año después: balance
He tenido dos revisiones de mantenimiento incluidas en el presupuesto original, sin ninguna incidencia relevante más allá del pequeño ajuste de tornillo ya mencionado. Poder comer con normalidad, sin miedo a que se mueva nada, ha sido, con diferencia, el cambio que más ha impactado en mi día a día, mucho más de lo que esperaba antes de empezar el proceso.
Lo que, con la información que tengo ahora, haría igual
- Comparar varias clínicas y descartar la que no daba información clara sobre marca y materiales.
- Aceptar la recomendación de all-on-6 en lugar de all-on-4, aunque supusiera un coste algo mayor, dado mi perfil de edad y expectativa de uso a largo plazo.
- Aceptar la sedación intravenosa para una cirugía de esta envergadura, que en mi caso hizo que la experiencia fuera mucho más llevadera.
Lo que advertiría a quien esté valorando un tratamiento similar
- La inflamación y las molestias de los primeros días son notablemente mayores que las de un implante unitario; conviene planificar al menos una semana de mayor tranquilidad en la agenda personal y laboral.
- El periodo de adaptación a la prótesis provisional (habla, masticación) requiere paciencia, especialmente en las primeras semanas.
- No hay que alarmarse en exceso ante pequeños contratiempos, como el aflojamiento de un tornillo, que forman parte de lo esperable en un seguimiento normal del tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre esta experiencia (y otras similares)
¿Es habitual usar sedación intravenosa en un all-on-6?
Es una opción frecuente dada la duración y complejidad de la intervención, aunque no obligatoria; depende de la preferencia del paciente y del protocolo de cada clínica, como se explica en el artículo sobre anestesia y sedación en implantes dentales.
¿Es normal tanta inflamación en un tratamiento de boca completa?
Sí, es esperable una inflamación mayor que en un implante unitario, dado el número de intervenciones realizadas en la misma sesión (extracciones y colocación de varios implantes).
¿Por qué se recomendó all-on-6 en lugar de all-on-4 en este caso?
La elección entre ambas técnicas depende del volumen óseo disponible y de otros factores individuales, como se explica en el artículo sobre all-on-4 frente a implantes individuales; en este caso concreto, la edad y las expectativas de uso a largo plazo influyeron en la recomendación.
¿Es normal que se afloje algún tornillo durante el proceso?
Es una complicación menor relativamente frecuente y fácil de resolver, como se explica en el artículo sobre qué hacer si se cae la corona de un implante dental, sin que implique un problema con la integración de los implantes en sí.